La prostitución en la cultura musulmana
- Cultura
A pesar de que las tres principales religiones occidentales surgen del mismo punto, el profeta Abraham, hoy por hoy las diferencias entre ellas son más que notables. A lo largo de los últimos dos mil años, el judaísmo, el islamismo y el cristianismo han ido evolucionando y tomando caminos muy diferentes. De hecho, en muchas ocasiones se han enfrentado entre ellas, por motivos religiosos o como fórmula para acabar con aquellos “infieles” en determinados territorios. Las propias religiones han tenido sus escisiones, y dentro del cristianismo hoy encontramos numerosas ramas que también se diferencian bastante entre sí. Ocurre lo mismo en el judaísmo, y también en el Islam, donde hay dos grandes corrientes principales. Por un lado están los chiíes, que durante mucho tiempo han gobernado en Oriento Próximo y Medio. Por otro lado, los suníes, que son mayoría, y pueblan casi toda África y buena parte de Asia.
También ha habido guerra entre estas dos facciones, que a pesar de reconocer a Mahoma como profeta y al Corán como libro sagrado, interpretan estas escrituras de una forma diferente. Suníes y chiíes llevan siglos enfrentándose en los territorios que controlan, tomando el poder de forma violenta en muchas ocasiones, e imponiendo su teocracia en determinados países. Y hay algo especialmente curioso que los diferencia: la visión que tienen sobre la prostitución. De hecho, la diferencia entre ambos bandos se hizo notable con la llegada de los chiitas al poder en Irán, en 1978, donde se propuso revitalizar el concepto de Shigeh, por el cual los hombres podrían contratar a prostitutas y pagar por sus servicios sexuales. Los suníes, sin embargo, se muestran en contra por completo de este método, y afirman que el mismísimo Mahoma lo prohibió, optando por el concubinato y la poligamia. Dos visiones muy diferentes dentro de una misma cultural, la musulmana, que en muchas ocasiones se nos muestra como arcaica y totalmente misógina incluso para nuestros días.
